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El Sol como Aliado Ecológico: Calefones Solares Transforman la Puna Salteña

  • 13 nov 2025
  • 2 Min. de lectura

Puna Salteña, Argentina. En los vastos y fríos parajes de la Puna salteña, donde el gas domiciliario es una utopía, cientos de familias han dependido históricamente de la leña y las plantas nativas (como la tola o la yareta) para calefaccionar sus hogares y cocinar. Esta práctica, si bien tradicional, representa una seria amenaza ecológica para el frágil bioma de la alta montaña ya que el crecimiento de estas especies es lento y la sobreexplotación como combustible a provocado una degradación de los suelos.

Frente a este desafío, los calefones solares térmicos se están consolidando no solo como una solución energética, sino como un pilar fundamental para la conservación ambiental de la región.

Tres Grandes Beneficios Ecológicos de la Energía Solar

La instalación de calefones solares, que aprovechan la altísima y constante radiación de la Puna para calentar el agua, trae consigo beneficios directos e inmediatos:


  • Preservación de la Flora Nativa: El beneficio más directo es la reducción drástica en la necesidad de recolectar leña. Al calentar el agua para higiene y uso doméstico con el sol, se alivia la presión sobre las escasas especies vegetales de la Puna, permitiendo que la flora nativa se regenere y cumpla su función ecológica como barrera contra la desertificación.

  • Reducción de Emisiones de CO2 y Humo: Al reemplazar la combustión de biomasa por energía solar, se eliminan las emisiones de gases de efecto invernadero (como el dióxido de carbono) y de partículas contaminantes. Esto no solo contribuye a la lucha contra el cambio climático global, sino que también mejora significativamente la calidad del aire dentro y fuera de los hogares, repercutiendo positivamente en la salud comunitaria.

  • Ahorro y Eficiencia Hídrica: Aunque no es un beneficio directo de la tecnología, el acceso constante a agua caliente fomenta un mejor uso y gestión del recurso hídrico, a menudo escaso en la zona. El sistema permite disponer de agua a alta temperatura (hasta 70°C en condiciones óptimas) sin depender de combustibles externos, promoviendo prácticas de higiene más eficientes con menor gasto de agua y minimizando el derroche energético.


La Puna salteña, bendecida por uno de los mayores índices de irradiación solar del planeta, encuentra en esta tecnología una solución que honra su entorno y protege su futuro. La transición hacia el uso del sol no es solo una mejora de la calidad de vida, sino un imperativo ecológico que ya está dando frutos en las comunidades más aisladas de Salta.


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