La revolución del "Vaso Infinito": Cómo una idea simple está salvando a los océanos del plástico
- 8 ene
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En un mundo donde lo "descartable" se ha convertido en una norma peligrosa, una iniciativa argentina está demostrando que el mejor residuo es aquel que nunca se genera. Hablamos de Qero Ecovasos, el proyecto que desafió la cultura del "usar y tirar" y que hoy se posiciona como una barrera fundamental contra la contaminación plástica en nuestros océanos.

El origen: Una solución ante la marea de basura
La idea nació en 2013, cuando sus fundadores notaron una escena repetida tras cada festival o evento masivo en Argentina: un "mar" de vasos plásticos desechables cubriendo el suelo. Mientras en Europa ya existían sistemas de reutilización, en nuestra región el plástico de un solo uso seguía siendo el rey indiscutido.
Así surgió Qero, con una premisa disruptiva pero lógica: reemplazar la economía lineal (comprar, usar, tirar) por una circular (usar, lavar, reutilizar).
¿Cómo funciona el sistema?
El modelo es ingeniosamente simple y se basa en la responsabilidad compartida:
El Sistema de Seña: En eventos y festivales, el usuario paga un pequeño depósito por su vaso reutilizable.
Uso y Recambio: Durante el evento, puede cambiar su vaso sucio por uno limpio tantas veces como quiera sin costo adicional.
Cierre del Ciclo: Al finalizar, el usuario tiene dos opciones: devolver el vaso y recuperar su dinero (reingresando el vaso al sistema para ser lavado y reutilizado) o llevárselo a casa como souvenir para seguir usándolo, evitando así el consumo de vasos descartables en su vida diaria.
Impacto real: Menos plástico, más vida
El impacto de esta iniciativa es medible y contundente. Desde sus inicios, el sistema ha logrado evitar el desecho de más de 300 millones de vasos descartables.
Esto es vital para la salud de nuestros ecosistemas hídricos. Se estima que 8 millones de toneladas de plástico terminan en los océanos cada año, fragmentándose en microplásticos que son ingeridos por la fauna marina y, eventualmente, por nosotros. Al atacar el problema desde la raíz (la generación del residuo), iniciativas como Ecovasos no solo limpian las ciudades, sino que protegen activamente la biodiversidad marina, evitando que toneladas de polipropileno terminen flotando en el mar.


